Larrarte (Astigarraga): Marzo 16, 2023

Seguimos celebrando el 30 aniversario de las Kupelas Asesinas, y volvemos a esta sidreria casta que no pisábamos desde 2016.

Asistentes: Iker, María, Edu y Nesss

Previo

Edu sigue de peripecias con Renfe para acabar llegando en bus desde Vitoria hasta Hernani-Erdia, incluso diciendo al chófer que vive en Hernani y guiándole. Unas sidras en el Pacheco sirven para abrir boca en el pintxopote del pueblo; nos confirman que Mina sigue haciendo sidra, yupi!!. Destaca el del Goiz-Argi, donde se había quedado con Maria e Iker: platos de mejillones, hummus, panecillos untados; los ñampazampas del local rechupetean las cáscaras de mejillón que acabábamos de comer, ¿no compran comida para casa o qué? De alli cogemos el coche de Iker. Yendo a la sidrería, no se consigue leer el cartel en el cruce inicial, y por primera vez en años nos confundimos de camino, lo cual ilusiona a Edu. Ya en las alturas, en un caserío lleno de perros y troncos, Nesss abre la ventanilla para preguntar al nativo, quien le responde en un euskera ancestral por donde estaba Larrarte. Así que toca desandar lo recorrido, ante la mirada atenta de más nativos que se asoman a nuestro paso en otros caseríos, y por fin llegar a Larrarte, con dudas acerca del giro de 90° a tomar.

Sidrería

Tras aparcar, entramos en la parte de abajo, ya preparada pero sin nadie, así que subimos arriba al bar para preguntar y nos mandan para abajo. Sala con mesas y banquetas rodeadas de 10 kupelas, 9 de madera y 1 metálica, 3 con grifo (la metálica y otras 2). En la entrada a la izquierda, un fregadero y 2 puertas para subir a la cocina. Al fondo a la izquierda una puerta de acceso a los baños. Nos ubican en la mesa para 6 comensales, retirando dos vasos y servilletas. Hay otras mesas largas preparadas pero luego nos dicen que no vendrá nadie más. Toda la sidrería para nosotros, lo cual maravilla a Iker y María; Edu y Nesss ya han probado esa experiencia varias veces. Guardamos las banquetas debajo de la mesa.

De comer, 4 txorizillos a la sidra de aperitivo. Luego una tortilla de bakalao grande, sosa y con poco bakalao, y poco jugosa. Posteriormente, cuatro trozos de bakalao frito con piel enterrados bajo pimiento verde y cebolla, como es costumbre según las antiguas crónicas (y Josune sin venir). A continuación dos txuletones altos que fueron mejorando en sabor según los servían; el primero con demasiada sal, pero ambos ricos, lo que arrancó diversos suspiros de placer. Los huesos en L difíciles (pero no imposibles) de romper y roer. De postre, queso, una montaña de nueces (estos sí tienen), y membrillo. Al final, dos tomamos café en el bar y otros dos, txupito de patxaran, mientras charlamos con el kashero en el piso superior. Total, 155,10 euros; por primera vez este año, por debajo de 40 euros cada, a pesar de dos chuletas para cuatro, un +1 para Larrarte. Y si no llegamos a tomar café y chupitos, habría sido 37€ cada.

El txotxero joven nos dijo cuáles estaban abiertas, pero acabamos pidiéndole que nos abriera alguna de las de fuera, cosa a la que accede gustoso, probando dos de ellas, de poliester, que visitaríamos luego por nuestra cuenta, al tener grifo. Afuera, la gallina apartategi nos llama la atención puesta sobre un poste, con el culo en pompa pero no ponía huevos, así como lo que parecía un pequeño museo de cajas de sidrerías, algunas de ellas desaparecidas años ha (ejemplo, Matxo de Urnieta y alguna otra que ni conocíamos). Alguna de las kupelas tenía la sidra un tanto templada, pero el resto, fresca. La que más nos gustó fue la de debajo de los cuernos de ciervo, por la potencia de salida y la buena espuma que hacía.

María se emperra en decir repetidas veces que hacía 30 años que no habíamos vuelto allí, algo que llegamos a desdecirle también repetidas veces, incluso mostrando la página de la Sagardo Bira. Pero ella seguía diciendole al kashero lo de los 30 años. Destaca también María poniendo el vaso delante de los demás mientras nos servíamos, un clásico, hasta que Nesss se le rebela en un momento y acaban sonando los vidrios. María recrimina que Edu tarde mucho en el baño la única vez que fue, sin considerar que tendría cosas que hacer. Como venganza, Edu se apodera del móvil de María y manda en su nombre un mensaje a su hijo con horribles amenazas por si la hacían abuela esa misma noche. En la pared, Sagardotegiateko Gida 1994, del Egin, de tiempos de la I Sagardo Bira.

Tras salir del comedor con los bolsillos llenos del sobrante de nueves y pan, subimos a dar gusto a los del café y nos enzarzamos en una larga charla con el dueño, sobre variados temas, como sidrerías, vacas, cerdas preñadas por jabalises, cría de animales en general, el CV del txotxero joven, etc. Las fotos con el cachorro mimoso en brazos quedan entrañables. La charla, aunque bien larga, fue muy interesante, también nos gusta esto de las sidrerías. Al salir con el coche Edu pregunta si la unica salida del parking era el camino correcto.

Epílogo

Iker y María dejan a Edu y Nesss en Hernani, tras repartir el bote. En el primer bar, el Haida, con todos los camareros de Hernani, se instaura la costumbre de pedir dos tintos y una cocacola para beber, para regocijo de Nesss; además por sólo 3,20€. En el segundo, el Apeadero, ya más tranquilo y sin tanto olor a tabaco como el primero, nos tomamos dos rondas más de lo mismo, ligeramente más caras, pero nunca tanto como si pidieramos dos kalimotxos txikis, y desde luego con mucha menos discusión.

De vuelta a Nesss's sobre las 3:00, más charlas, recena de fuet y queso, y Edu, sorprendentemente con sueño, acaba acostado antes que Nesss.